Carta para Armando

[Scroll down to read in English]

¿Por dónde empiezo, Armando? Y cómo, si parece que me he quedado sin voz.

Durante estos días negros, incomprensibles, he querido saber qué pasó, qué te arrancó de nosotros, qué te hizo pensar que no había luz ni salida ni esperanza.

Busqué respuestas en la desmesura informática de internet. Sabes de mi aversión a las redes sociales, pero estos días me sumergí en esa cosa llamada Twitter, buscando una explicación. Encontré un lodazal, y he tenido que salir para respirar, para ver el cielo otra vez, los árboles, los pájaros: la vida. Para que no me arrastre el fango. No, amigo queridísimo, no buscaré más respuestas ahí. Ahí está todo sucio y roto. Ahí no estás tú.

Mejor recordarte. ¡Somos tantos los que te estamos recordando ahora! ¿Te das cuenta, desde allá donde estás? Tus compañeros y hermanos de Botellita de Jerez han publicado un texto lúcido y justo del que creo que estarías orgulloso. Muchos amigos y amigas han escrito sobre ti, con la verdad del cariño y la experiencia compartidos. ¡Y si vieras cómo habla de ti la gente de tu barrio!, con cuánto cariño y respeto.  Todos decimos cuánto te extrañamos. Han habido rituales sincronizados en varios puntos del planeta: ceremonia wirrarika en las montañas de Amatlán, encomendación a seres de luz en Brasil, rituales budistas en Londres y Veracruz. Todos enviándote luz, amor, un cariño inmenso, para que tu dolor se borre, para que estés en paz. Todo ese amor y esa luz, estoy segura, han de sostenerte y mostrarte el camino.

Qué paradoja, entre tanto dolor, acordarme de ti y recordar pura alegría. Cuando te conocí debía tener 19 o 20 años. Entrevisté a Botellita de Jerez para el programa que tenía en Radio U de G, después de un concierto de delirante irreverencia en la carpa de circo donde Sergio Ruíz y Raquel Guerrero organizaban jornadas de rock, en Guadalajara, a finales de los años 80. Luego me fui a vivir a la Ciudad de México, y ahí nació la amistad, en el taller de guión cinematográfico que dirigía en su casa Marcela Fuentes Berain. Ahí conocí a fondo no nada más tu talento, sino también tu insaciable curiosidad y tu impulso por crear: con música, con voz, con líneas, con palabras. Conocí también tu hondura, tu calidez. Como si trajeras siempre abierto el corazón. Durante los más de treinta años de nuestra amistad, así te recuerdo. Con el corazón abierto, lleno de cariño, de generosidad y de alegría.

Melancolía también, ¡cómo no! Tenías tus tristezas y tu dolor, que vivías con la misma intensidad con que abrazabas lo más luminoso de la vida. Pero era alegría lo que dabas a otros. Era un gozo tenerte en el taller de literatura de terror que dirigía en mi casa, y que se convirtió en un nido de unión y amistad que sigue vivo, aunque el taller hace más de veinte años que no existe. Me acuerdo de nuestro intento de recrear, en un bosque mexicano, la mítica reunión en la Villa Diodati de la que nació Frankenstein: felicidad pura, a la que tú contribuiste con tu generosidad, tu calidez, tu exaltación y tu humor. ¡Hemos reído tanto juntos! ¡Nos has dado tanta alegría, tanta risa y regocijo, a tantos! Pero no era nada más la risa lo que compartías. Siempre estabas ahí para tus amigos, siempre firme y solidario, y tus consejos (apasionados, exaltados) iban siempre dirigidos a abrazar la vida, a gozarla, a vivirla a fondo. ¿Qué pasó, entonces?

Otros recuerdos son los de la rebeldía, trabajando juntos en esos conciertos que hacíamos entre tantos, con distintos colectivos, para apoyar a las comunidades indígenas, a los zapatistas, a las víctimas de Acteal. Nos tocó ir juntos en la gira por el ex-DF en camiones de redilas que culminó en el concierto en el Ángel de la Independencia a principios de 1998, para despedir a la caravana que iría al campo de refugiados en Polhó. Cuando llegamos al Ángel, nos enteramos de que había unos individuos que querían impedir el concierto, y casi lo lograban. Tú y yo fuimos a hablar con ellos y no nos llevó más de dos minutos mandarlos a volar y dar instrucciones de que se siguiera montando el equipo. Fue un concierto hermoso. Tuvimos luna llena. Esos años fueron como una embriaguez de energía, esa sensación de que nadie nos detendría, nunca, y lo que buscábamos era justicia, paz, un país mejor, un mundo mejor. Y música, y escritura; pasión. Alegría.

En otro de esos conciertos, que se armaban sin permiso y sin policía, en el Deportivo Azcapotzalco, hubo un momento en que el público de casi veinte mil jóvenes parecía a punto de salirse de control. Era una situación alarmante, y nuestra responsabilidad inmensa. Tú te subiste al escenario, agarraste el micrófono, y en cuanto empezaste a hablar los chavos se calmaron: porque hablabas su lenguaje, por tu empatía, y por la firmeza con que dejaste claro que ahí no iba a haber violencia alguna, que estábamos ahí para otra cosa, que se llamaba solidaridad. Traías, otra vez, abierto el corazón, y teniéndote cerca yo me sentía segura.

Compartimos la escritura, las lecturas, y a todo te entregabas con el mismo fervor, sin reservas. Hablábamos de la vida. Sabíamos, sí, que la vida puede ser brutal, que tenía su lado más que oscuro. Pero hasta las conversaciones más melancólicas o escabrosas eran, contigo, alegría. No siempre estábamos de acuerdo. Sin embargo, una de las cosas más hermosas que recuerdo de nuestra amistad es que podíamos estar en desacuerdo sobre algo, pero el desacuerdo no era nunca entre tú y yo. Siempre estaba, ante todo, el cariño, y el respeto profundísimo que nace de él. 

Recuerdo con una gratitud para la que no tengo palabras suficientes tu lealtad a toda prueba y sin medida, tu estar ahí cuando las cosas se ponían feas en mi vida. La lealtad y la generosidad por la que te recordamos todos tus amigos. Recuerdo también cuando apareciste de sorpresa en Londres hace algunos años. Viajabas con Beatriz Rivas. Nos fuimos a cenar, y yo tenía el corazón lleno de alegría porque estabas en mi Londres, porque te habías aparecido de repente.

La última vez que te vi, cuando estuve en México en 2017, fue en el concierto de Mono Blanco en Bellas Artes. Fue un gozo, y más aún por verte a ti gozarlo tanto, con ese entusiasmo del niño que siempre mantuviste vivo y que se contagiaba. Luego nos fuimos a cenar con amigos a La Ópera. En el taxi de regreso nos traías muertos de risa, al taxista incluido. Te dejamos en tu casa, nos dimos un abrazo de esos intensos, llenos de cariño que sabías dar; te vi caminar a tu puerta y te vi contento, y eso me hacía feliz. ¿Qué pasó entre entonces y este abril tristísimo? ¿O estaba ya la tristeza agazapada ahí, y no supe verla?

Cuando nos escribimos este febrero, estábamos los dos melancólicos. Hablamos un poco sobre las dificultades laborales. Hablamos también sobre nuestras novelas. Te pregunté si no tenías viaje a Londres en puerta. Me dijiste que no, pero que si iba yo a México este año, me podía quedar en tu casa. Me hizo ilusión, porque recuerdo con inmenso cariño esa casa en la que siempre recibías con calidez y generosidad, en la que siempre me sentí feliz. En el 2017 me la ofreciste también, pero tú ibas a estar de gira esos días y a mí me dio miedo estar sola, porque acababa de pasar el terremoto… ahora lamento tanto no haber aceptado tu hospitalidad. Luego nos vimos con los amigos del extinto taller, y nos contabas del terremoto. Inmediatamente te habías sumado a los esfuerzos de rescate.

En esos últimos emails de febrero este año, me decías que ya me regresara a México.

No alcancé a leer entre líneas la hondura de tu tristeza, tu cansancio, y daría lo que fuera por poder hacer retroceder el tiempo, por haberte sabido preguntar ¿cómo estás? de una forma en que contestaras deveras. Ahora, leyendo una entrevista póstuma, algunos de los textos que acompañan tus hermosas fotografías en tu cuenta de instagram (que no sabía que existía), reconozco la melancolía y un estarte ya despidiendo, aunque quizá tú mismo no lo sabías, o no del todo, y no sé qué hacer con el dolor de no haber visto antes todo eso, y no haber estado ahí cuando te sentías tan frágil. Bastaba un empujoncito, supongo. Supongo que eso fue lo que pasó…

Yo no tengo palabras para mi gratitud por tu amistad. Alegría, gozo por la vida, imaginación, lealtad, generosidad: eso es lo que tú le dabas a la gente. Y lo escribo aquí, en este blog que puede leer cualquiera, porque quiero que la gente que no te conoció sepa quién eres: que eso era lo que tú le dabas a este mundo, y que por eso enriqueciste nuestro mundo de tantas maneras, incesantemente. La verdad de tu vida y de quien has sido no está en los submundos de las redes sociales. Está en la obra que dejaste, y en lo más hondo del corazón de todas las personas que tocaste; de tus amigos, que sabemos quién es Armando Vega Gil, y cuán irreparable es esta pérdida.

Descansa, amigo, hermano. Descansa en la luz. Ya pasó el terror, ya se disipa la oscuridad. En mi corazón estarás siempre vivo, con tu corazón abierto, con tu risa. Gracias. Gracias.

***

Where do I start, Armando? And how, if it feels as if I’ve lost my voice.

During these black, incomprehensible days, I’ve wanted to know what happened, what snatched you away from us, what made you think that there was no light, no way out or hope.

I looked for answers in internet’s information disproportion. You know of my aversion to social media, but these days I submerged myself into that thing called Twitter, looking for an explanation. What I found was a mudhole, and I’ve had to come out to breathe, to see the sky again, the trees, the birds: life. So that the mire doesn’t drag me down. No, dearest friend, I will not seek for more answers there. Over there, everything’s dirty and broken. You aren’t there.

I’ll rather remember you. It’s so many of us, remembering you now! Can you see, from there where you are? Your mates and brothers in Botellita de Jerez have published a lucid and just text that I think would have made you proud. Many friends have written about you, with the truth of shared love and experience. And if you could only see how people talk about you in your neighbourhood! With such affection and respect. We all say how much we miss you. There have been synchronized rituals at different points in the planet: Wirrarika ceremony in the Amatlán mountains, commending you to the care of beings of light in Brazil, Buddhist rituals in London and Veracruz. All of us sending you light, love, an immense affection, so that your pain is erased, so that you’re in peace. All that love and that light, I am sure, will hold you and show you the way. 

What a paradox, amidst such grief, to remember you and remember sheer joy. I must have been 19 or 20 when I met you. I interviewed Botellita de Jerez for the programme I hosted at Radio U de G, after a concert of delirious irreverence at the circus tent where Sergio Ruíz and Raquel Guerrero organized rock gigs, in Guadalajara, back in the late 80s. Then I moved to Mexico City, and that’s where the friendship was born, at the film script workshop that Marcela Fuentes Berain led in her house. There, I could know in depth not only your talent, but also your insatiable curiosity and your impulse to create: with music, with voice, with lines, with words. I also knew of your depths, your warmth. As if were always carrying your heart open. During the more than thirty years of our friendship, that’s how I remember you. With your heart open, and full of love, generosity and joy. 

Melancholy as well, no doubt about it! You had your sorrows and your pain, which you lived with the same intensity with which you embraced what in life is most luminous. But it was joy what you gave to others. It was a delight to have you in the horror literature workshop that I led in my house, which became a nest of union and friendship which is still alive, though the workshop ceased existing more than 20 years ago. I remember our attempt at recreating, in a Mexican wood, the mythical reunion in Villa Diodati where Frankenstein was born: pure happiness, to which you contributed with your generosity, your warmth, your exaltation and sense of humour. We’ve laughed so much together! You have given so much happiness, laughter and delight to so many! But it wasn’t only laughter that you shared. You were always there for your friends, always steady and solidary, and your advice (passionate, exalted) always pointed at embracing life, at enjoying it and living it fully. What happened, then?

Other memories are those of rebelliousness, working together in those concerts organized collectively to support the indigenous communities, the zapatistas, the Acteal victims. We were together in the truck-tour through Mexico City which ended up at the concert at the Angel of Independence monument, early in 1998, to see off the caravan that would go to the Polhó refugee camp. When we arrived, we found out that some individuals wanted to stop the concert from happening. You and I went to talk to them and it didn’t take us more than two minutes to send them packing and give instructions so that the PA installation continued. It was a beautiful concert. We had a full moon. Those years were a sort of energy inebriation, that sensation that no one could ever stop us, and what we were looking for was justice, peace, a better country, a better world. And music, and writing; passion. Joy.

On another of those concerts, that were put together without asking for permission, and without any police, at the Deportivo Azcapotzalco, for a moment it seemed that the twenty-thousand-strong audience would get out of control. It was an alarming situation; our responsibility was enromous. You went onstage, grabbed the microphone and, as soon as you started talking, the youths calmed down: because you spoke their language; because of your empathy, and because of how firmly you made it clear that there would be no violence at all in that place; that we were there for something else, the name of which was solidarity. Again, your heart was open, and having you near I felt safe.

We shared literature, our readings, and you gave yourself to everything with the same fervor, unreservedly. We talked about life. We knew indeed that life can be brutal, that it has its more than dark side. But even the most melancholic or thorny conversations were, with you, a joy. We didn’t always agree. However, one of the most beautiful things I remember about our friendship is that we could disagree about something, but the disagreement was never between you and I. There was always, above all, the affection, and the most deep respect that stems from it.

I remember with a gratitude for which I don’t have enough words your unwavering loyalty, that knew no limits; your being there when life turned nasty for me. The loyalty and generosity for which all your friends remember you. I also remember when you made a surprise appearance in London a few years ago. You were travelling with Beatriz Rivas. We had dinner together and my heart was full of happiness because you were in my London, because you had suddenly appeared.

I saw you for the last time when I was in Mexico in 2017, at the Mono Blanco concert in Bellas Artes. It was sheer delight, and even more so for seeing your joy, with that childlike enthusiasm that you always kept alive and which was so contagious. Then we went to have dinner with friends to La Opera cantina. In the taxi back home you had us all in stitches, the driver included. We left you in your house. We hugged each other, one of those intense hugs, loaded with love that you could give. I saw you walk to your door and saw you happy. That made me happy too. What happened between then and this most sad April? Or was the sadness already crouching there, and I couldn’t see it?

When we wrote to each other last February, we were both melancholic. We talked a bit about our work difficulties. We also talked about our novels. I asked you if you had any trip to London coming soon. You said no, but said that if I went to Mexico this year I could stay in your house. That was thrilling, because I remember with immense affection your flat, to which you always had a warm and generous welcome, where I always felt happy. In 2017 you offered it to me as well, but those days you were going to be on tour, and I was afraid to be on my own, a few weeks after the earthquake… now I’m so sorry I rejected your hospitality. Later on we met with the friends from the extinct literary workshop, and you told us about your experience of the earthquake. You had immediately joined the rescue efforts.

In those last February emails this year, you told me that I should go back to Mexico for good.

I couldn’t read between the lines the depth of your sadness, your exhaustion, and I would give anything to make time go back, so that I had known how to ask you, ‘How are you?’, in a way that you answered truly. Now, reading a posthumous interview, and some of the texts accompanying your beautiful photographs in your instagram account (which I didn’t know existed), I recognize the melancholy, as if you were already saying goodbye, though maybe you yourself didn’t know, or not fully, and I don’t know what to do with the pain of not having been able to see that before, and not having been there when you felt so fragile. I gather all you needed was a little push. I gather that’s what happened…

I don’t have words to express my gratitude for your friendship. Happiness, joy for life, imagination, loyalty, generosity: that’s what you gave to people. And I write it here, in this blog that anyone can read, because I want that the people who didn’t know you know who you are: that that’s what you gave to this world, and that that’s why you enriched unceasingly our world, in so many ways. The truth of your life and who you’ve been isn’t in the social media underworld. It’s in the work you left, and deep down in the heart of all the people you touched, of your friends, we who know who is Armando Vega Gil, and how irreparable is this loss.

Rest, my friend, my brother. Rest in the light. The terror’s over. The darkness fades. In my heart you’ll always be alive, with your open heart, with your laughter. Thank you. Thank you.

 

 

 

 

 

Advertisements
Published in: on April 8, 2019 at 10:17 pm  Comments (2)  

Petición pública: Necesitamos saber / Public petition: We need to know

(Scroll down to read in English)

[Quiero añadir a este texto que escribí ayer, que para poder hablar y saber qué pasó aquí necesitamos calmarnos, sin más linchamientos. Sí queremos que la persona que denunció a Armando se identifique y aclare lo que pasó, pero no bajo amenazas. Quizá, ante el ambiente enardecido y ya muy lejano de toda razón que impera, lo prudente sea que se comunique con los familiares de Armando. No lo sé, estoy confundida, pero, como amiga muy cercana de Armando, y llena de dolor por su muerte, hago un llamado a todos aquí a que no haya más violencia.]

Esta semana hemos perdido a un amigo entrañable, Armando Vega Gil. Un hombre de muchos talentos: músico, escritor, fotógrafo, actor, y activista comprometido que ha enriquecido durante décadas la vida cultural de México. Armando era, además, un hombre generoso, un amigo leal, solidario y amoroso que está siendo llorado por muchos.

Su suicidio el pasado primero de abril, tras la acusación anónima en la campaña Me Too Músicos Mexicanos, nos ha dejado rotos a todos los que lo queremos, paralizados en un vacío de dolor. Pero la parálisis no sirve de nada. Necesitamos hablar, y no nada más como la familia y amigos que lloramos a Armando: necesitamos hablar como sociedad, hombres y mujeres, de frente. La búsqueda de la justicia y la igualdad no puede convertirse en una guerra letal que genere solamente más dolor, más odio y una polarización que ya nos está asfixiando.

Soy mujer y sé, como miembro de mi sociedad y también por experiencia propia, que el machismo es un ácido que corroe desde la raíz las relaciones entre hombres y mujeres; sé que las mujeres tenemos que hablar, y entiendo los argumentos detrás del principio de la acusación anónima. Pero, aunque entiendo estos últimos, no los respaldo. El anonimato se presta a todo tipo de calumnias y también cobra víctimas.

Yo no manejo las redes sociales; no sé bien cómo funcionan. He buscado los nombres de las personas responsables de la campaña Me Too Músicos Mexicanos y no los encuentro por ningún lado. ¿Es posible abrir una cuenta así en Twitter sin responsables identificadas? ¿La campaña misma es anónima? Estoy buscando esos nombres para pedirles a las o los responsables de la misma que nos ayuden a identificar a la persona que lanzó esa acusación anónima contra Armando.

Sé que esa persona, sea cual sea el motivo por el que escribió lo que escribió en Twitter, debe ahora estar muy asustada. Identificarla no se trata de un linchamiento; Armando mismo, en su nota suicida, reconoce y apoya el derecho de las mujeres de manifestarse contra todo tipo de abuso y denunciarlo. Simplemente, todas las personas que queremos a Armando (somos muchísimas), necesitamos saber qué pasó. Tenemos que hablar.

La necesidad de hablar y saber, además, creo que rebasa al círculo de familiares y amigos de Armando. Tenemos que hablar, como sociedad. Tenemos que garantizar la protección de todas las víctimas que denuncien cualquier tipo de abuso, pero también tenemos que detener la impunidad que provoca el anonimato en las redes sociales.

Desde aquí les pido a las personas responsables de Me Too Músicos Mexicanos que se identifiquen y nos ayuden a localizar a la persona que lanzó la acusación contra Armando. A esa persona le pido también, con el corazón roto, que hable, que dé la cara. Estamos dispuestos a escuchar. Necesitamos escucharla, a ella, y escuchar a Armando, cuya sensación de impotencia ha hablado con la más dolorosa elocuencia.

***

This week we have lost a beloved friend, Armando Vega Gil. A man of many talents (musician, writer, photographer, actor), and a committed activist who has enriched for decades Mexico’s cultural life. Furthermore, Armando was a generous man, a loyal, solidary and loving friend that is being mourned by many.

His suicide last April the first, on the wake of the anonymous accusation appeared in the Me Too Mexican Musicians campaign, has left broken all those of us who love him, paralized in a void of grief. But paralysis is useless. We need to talk, and not only as the family and friends who are mourning for Armando. We need to talk as a society, men and women, face to face. The quest for justice and equality cannot become a lethal war which will only generate more pain, more hatred and a polarization that is already stifling us. 

I’m a woman and I know, as a member of my society and also through my own experience, that machism is an acid that corrodes the relationships between men and women from their roots; I know that we, as women, have to speak out, and I understand the reasoning behind the principle of anonymous accusations. However, though I understand the latter, I do not support it: Anonymity lends itself to all sorts of slandering, and it also claims victims.

I don’t do social media; I don’t quite know how they work. I have looked for the names of the persons responsible for the Me Too Mexican Musicians campaign and can’t find them anywhere. Is it possible to open a Twitter account like this, without identified holders? Is the campaign itself anonymous? I am looking for the names of those persons to ask them to help us identify the person who made that anonymous accusation against Armando.

I know that that person, whichever was the reason why she wrote what she wrote in Twitter, must be now very scared. To identify her is not about lynching: Armando himself, in his suicide note, acknowledges and supports the right of women to speak out about any kind of abuse, and to denounce it. It is simply that those of us who love Armando (and we are quite many) need to know what happened. We need to talk.

Furthermore, I believe that the need to talk and know goes beyond the circle of friends and relatives of Armando’s. As a society, we need to talk. We need to guarantee the protection of every victim who denounces any kind of abuse, but we also must stop the impunity provoked by anonymity in social media.

From this space, I am asking the persons responsible of Me Too Mexican Musicians to identify themselves and help us find the person who made the accusation against Armando. I am also, brokenhearted, asking that person to speak, to show her face. We are willing to listen. We need to listen: listen to her, and listen to Armando, whose sense of impotence has spoken with the most painful eloquence.

 

 

 

Published in: on April 4, 2019 at 11:38 am  Comments (6)  

Para Armando / For Armando

No tengo las palabras necesarias para articular lo que siento hoy. Estoy atontada de tristeza y dolor. Escribo las torpes palabras que puedo para y sobre mi amigo Armando Vega Gil, mi amigo durante más de 30 años. Un amigo leal, generoso,  solidario, dispuesto siempre a echar la mano ahí donde se necesitaba. Un gran, gran amigo.

Su muerte es una pérdida inmensa para quienes lo queremos, que somos muchos, muchísimos, y una pérdida también para México, que se queda sin su talento, su curiosidad, su trabajo incansable en todos los medios que tocaba su imaginación.

Armando quería un México mejor, un mundo mejor, y no nada más de palabra: se comprometía con numerosas causas, luchaba por ellas. Abiertamente, de frente, de cara a todos, firmando con su nombre, con su voz.

¿Qué tanto más estamos dispuestos y dispuestas a perder por la vía del linchamiento, el anonimato, la vorágine de la ciega rabia?

No puedo decir más ahora, de verdad no me alcanza la voz. Armando: esto es para ti, para decirte que te quiero entrañablemente, que te voy a extrañar siempre, que nos haces, desde ya, mucha falta, y que te mando desde lo más profundo de mi corazón luz. Luz: eso que tanto necesitamos en este pobre mundo nuestro.

***

I don’t have the necessary words to articulate what I feel today. I’m stunned with sorrow and grief. I write as I can these awkward words for and about my friend Armando Vega Gil, my friend for over 30 years. A loyal, generous and solidary friend, always willing to stretch out a hand where it was needed. A great , great friend. 

His death is an immense loss for those of us who love him, and we are many, and also a loss for Mexico, left now without his talent, his curiosity, his tireless work in all the forms and media touched by his imagination. 

Armando wanted a better Mexico, a better world, and it wasn’t only words: he committed himself to several causes, fought for them. Openly, head on, showing his face, signing with his name, with his voice.

How much more are we willing to lose through public lynching, anonymity, blind rage’s mayhem?

I can’t say more now. Truly, my voice is not enough. Armando, this is for you, to tell you that I love you deeply, that I will always miss you, that we need you so much already, and that from deep in my heart I send you light. Light: what we are in so much need of in this poor world of ours.

 

Published in: on April 1, 2019 at 9:57 pm  Leave a Comment  

Ciudad doliente de Dios and Finding Blake, III and IV

The last two posts of my series for Finding Blake have been published. In them I keep on talking about Blake’s influence in my life and work, and the writing of my novel Ciudad doliente de Dios (Doleful City of God), inspired in his Prophetic Poems. You can read them here:

Ya se han publicado las dos últimas entradas de mi serie para Finding Blake. Ahí continúo hablando sobre la influencia de Blake en mi obra y mi vida, y sobre la escritura de mi novela Ciudad doliente de Dios, inspirada en sus Poemas Proféticos. Las puedes leer aquí:

Part 3 Visionary City in Finding Blake

and here:

y aquí:

Part 4 The Doleful City of God. Path and Goal in Finding Blake

It’s been a great pleasure to work with Finding Blake, a website which stirs a genuine dialogue of vast scope around the many ways in which William Blake’s work keeps on touching the lives of a diversity of  artists, thinkers and individuals.

Ha sido un verdadero placer trabajar con Finding Blake, un sitio web que propicia un diálogo genuino y de vasto alcance alrededor de las muchas formas en que la obra de William Blake sigue tocando las vidas de los artistas, pensadores e individuos más diversos.

Cover Ciudad doliente de Dios cover

More in Finding Blake,and René Char

The second post of my series for the Finding Blake blog can now be read in

Ya puedes leer la segunda parte de mi serie de blogs para la página Finding Blake en

Finding Blake. Doleful City of God

And you can read a piece I wrote on René Char and poetry as dissidence for Versopolis, the European Review of Poetry, Books and Culture, in this link: 

Y puedes leer el artículo que escribí sobre René Char y la poesía como disidencia para Versopolis, European Review of Poetry, Books and Culture, en este enlace:

René Char: Poetry as dissidence. Versopolis

Finally, look out for that Doleful City of God! (Here’s a link to a radio interview – in Spanish – by Paloma Cuevas for Epicentro in Cadena Radio Mexico: Entrevista radio Ciudad doliente de Dios)

Finalmente, ¡sigue buscando la Ciudad doliente de Dios! (Aquí va un enlance con la entrevista que me hizo Paloma Cuevas para Epicentro, en Cadena Radio México: Entrevista Ciudad doliente de Dios)

Ciudad dolilente de Dios. Langosta literaria. Alfaguara

Cover Ciudad doliente de Dios cover

 

Ciudad doliente de Dios, and Finding Blake

At long last, my novel inspired on William Blake’s Prophetic Poems, Ciudad doliente de Dios, which I started writing in 1997 and finished five years ago, has seen the light. It was released this week in Mexico by Alfaguara, a Penguin Random House imprint.

You can read a comment on it in Alfaguara’s blog:

Langosta literaria, blog de Alfaguara

Al fin, mi novela inspirada en los Poemas Proféticos de William Blake, Ciudad doliente de Dios, que empecé a escribir en 1997 y terminé hace cinco años, ha visto la luz. Apareció esta semana en México, publicada por Alfaguara, sello de Penguin Random House.

Pueden leer un comentario sobre ella en el blog de Alfaguara, haciendo clic en el enlace arriba.

On 17 December, the day of its release, Finding Blake, a website curated by a dedicated group of Blakean enthusiasts as a space for dialogue for all those whose work or thinking has been touched by Blake, published the first of a series of four posts in which I talk about discovering Blake and how it evolved into the writing of Ciudad doliente de Dios. You can read the first instalment here:

Finding Blake blog

El 17 de diciembre, día en que apareció la novela, Finding Blake, una página web curada por un grupo de devotos blakeanos como espacio de diálogo para todos aquellos cuya obra o pensamiento ha sido tocado por Blake, publicó el primero de una serie de cuatro blogs en los que hablo sobre cómo descubrí a Blake y cómo mi descubrimiento culminó en Ciudad doliente de Dios. Pueden leer la primera entrega en el enlace arriba.

Cover Ciudad doliente de Dios cover

 

Transmedia Borders

The British Council in Mexico has just published Transmedia Borders, an online project in which 12 poets, visual and sound artists from Mexico, the United Kingdom and the USA explore the themes of borders, displacement, migration and freedom in today’s world. You can visit the project here:

Transmedia Borders

I contributed to the project a text titled ‘The Language of Where’, which you can read clicking on the following link:

The Language of Where

El British Council en México acaba de publicar Transmedia Borders, un proyecto en línea en el que 12 poetas, artistas visuales y sonoros de México, el Reino Unido y los Estados Unidos exploran los temas de las fronteras, el desplazamiento, la migración y la libertad en el mundo actual. Lo puedes visitar aquí:

Transmedia Borders

Yo contribuí con el texto “La lengua de dónde”, que puedes leer en el siguiente enlace:

La lengua de dónde

Published in: on September 29, 2018 at 10:08 pm  Comments (2)  

11 de marzo / 11 March

Hoy parece casi primavera. Las tormentas de nieve (la luz, el silencio, la blancura) de hace algunos días parecen sueño. Algunos cerezos empiezan a florecer y asoman los narcisos. Ha sido un día de luz limpia y el mundo se muestra como celebración. 

Luego vino la lluvia, gentil; ya no lluvia de invierno, sino la luz y la frescura de un mundo que despierta. Todo canta a la vida: los edificios mojados vistos desde la ventana del autobús. Las luces encendidas. Gotas de agua brillando en los arbustos al caminar rumbo a casa. Veo la ciudad como por primera vez.

Hace siete años que falleció Rita Guerrero. De alguna forma, siempre parecerá ayer, y siempre parecerá imposible. Pero la melancolía, la serenidad con que he pasado el día absorta en su belleza, en el cariño de tanta gente cercana, hablan de que sí, ha pasado el tiempo y podemos celebrar la vida y la obra de Rita con un inmenso abrazo colectivo, con igualmente colectiva gratitud, sabiendo que sigue con nosotros.

Estos días se ha estrenado en el Festival de Cine de Guadalajara Rita, el documental, opera prima de Arturo Santana. Es un homenaje digno y fruto de amoroso trabajo. Lo vi en casa de Arturo en octubre pasado, y me entristece no estar en Guadalajara ahora, viéndolo junto con otros, con tanta gente que quiere y extraña a Rita, en la pantalla grande.

Llegando a casa me he puesto a ver los videos en vivo tras la proyección de la película. Me ha alegrado ver a los amigos, a la familia de Rita, a Aldo, al ya no tan pequeño Claudio, aunque la fecha tenga tristeza para nosotros. Arturo, Aldo y todos los que trabajaron en la película contra viento y marea de alguna manera han transmutado la tristeza del aniversario en celebración. Lo agradezco, y agradezco también haber podido escuchar, desde el otro lado del Atlántico, al público, sus propias historias sobre cómo sus vidas fueron tocadas por la música, y por la belleza, justamente, para la que Rita vivió.

Enlace a la página de Rita, El documental

Today feels almost like Spring. The snow storms (their light, the silence and whiteness) of a few days ago seem like a dream. Some cherry trees have started blooming and daffodils can be spotted here and there. It has been a day of pure light and the world is manifest as celebration. 

Later came the rain, gentle, no longer winter rain but the light and freshness of a world awakening. Everything is a song for life – the wet buildings seen from the bus window; the lights inside; raindrops gleaming on the bushes as I walk back home. I see the city as if for the first time. 

It’s been seven years since Rita Guerrero passed away. Somehow it will always feel like yesterday, and it will always seem impossible. But the melancholy and serenity in which I have spent the day, absorbed in its beauty and in the love of so many people close to me are saying that indeed time has passed, and we can celebrate Rita’s life and work in a huge collective embrace and equally collective gratitude, knowing that she’s still with us.

These days have seen the premiere of Rita, el documental, Arturo Santana’s opera prima, at Guadalajara’s Film Festival. It is a dignified homage and the fruit of loving work. I saw it at Arturo’s house last October, and I’m saddened not to be in Guadalajara now, watching it along with others, with so many people who love and miss Rita, in the big screen.

As I got back home I watched the live videos after the film was shown. I’ve been happy to see friends, Rita’s family, Aldo and Claudio (not so little anymore), even if this day holds sadness for us. Arturo, Aldo and all those who worked in the film against all odds have somehow transmuted the sadness of the anniversary into celebration. I am grateful, and I’m also grateful for having been able to listen to the audience from across the Atlantic – their stories about how their lives were touched by music, and by beauty, precisely – the beauty Rita lived for. 

Enlace a la página de Rita, El documental

Published in: on March 11, 2018 at 10:27 pm  Comments (2)  

Poemas – Sean O’Brien – Poems

You can find in the link below three poems by Sean O’Brien that I translated recently for Confabulario, the cultural supplement of Mexican newspaper El Universal. The original poems are included in his book The Beautiful Librarians, Picador, 2015:

http://confabulario.eluniversal.com.mx/decimos-la-proxima-vez-nos-vamos-fuera/

En este enlace pueden leer tres poemas de Sean O’Brien que traduje recientemente para Confabulario, el suplemento cultural del diario mexicano El Universal. Los poemas originales están incluidos en su libro The Beautiful Librarians, Picador, 2015.

Published in: on January 25, 2018 at 1:55 pm  Leave a Comment  

En México / In Mexico

Pronto estaré en la Ciudad de México, participando en la Feria del Libro del Zócalo. Las fechas de la misma tuvieron que recorrerse debido al terremoto del 19 de septiembre, pero sí se realizará, ahora del 12 al 22 de octubre.

Es un esfuerzo enorme para los organizadores sacar adelante la FIL tras la terrible tragedia que ha estado viviendo la Ciudad de México y buena parte del país (como si nos faltaran tragedias a los mexicanos), y es un esfuerzo que me alegra y agradezco muchísimo. La FIL del Zócalo es ejemplar; la anima un espíritu generoso y combativo de defensa y difusión de la literatura que en estos momentos necesitamos con mayor urgencia.

Los invito entonces a la presentación de Centres of Cataclysm, la antología que celebra los 50 años de Modern Poetry in Translation, el lunes 16 de octubre a las 3.00 pm en el marco de la FIL. El evento está siendo organizado por Modern Poetry in Translation y el Periódico de Poesía, y habrá poesía traducida al español de varios idiomas, enfatizando la función de la poesía como un puente que rebasa todas las fronteras.

Por otra parte, el 27 de octubre se presentará mi libro Con tu corazón y otros cuentos en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. Me acompañarán Ana García Bergua, Verónica Murguía y Cintia Neve.

¡Ojalá puedan asistir!

Soon I will be in Mexico City, taking part in the Zócalo Book Fair. Its date had to be changed because of the earthquake of 19 September, but it will indeed happen, now from October 12 to 22.

It is a huge effort for the organizers to pull the Book Fair through after the enormous tragedy that Mexico City and a large part of the country have been going through (as if we Mexicans needed more tragedies!), and I am grateful for such an effort, that really gladdens me. The Zócalo Book Fair is exemplary; it is driven by a generous and spirited commitment to the defense and promotion of literature that we need with more urgency in moment such as this. 

At the book fair we will launch in Mexico Centres of Cataclysm, the anthology that celebrates the 50 years of Modern Poetry in Translation, on Monday 16 October, at  3.00 pm. The event is being organized by Modern Poetry in Translation and the Periódico de Poesía, and it will feature poetry translated into Spanish from several languages, highlighting poetry’s power to bridge all borders. 

Also, on 27 October my book Con tu corazón y otros cuentos will be launched at the Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia. I’ll be accompanied by Ana García Bergua, Verónica Murguía and Cintia Neve.

 

 

Published in: on October 4, 2017 at 9:57 pm  Comments (2)