11 de marzo / 11 March

Hoy parece casi primavera. Las tormentas de nieve (la luz, el silencio, la blancura) de hace algunos días parecen sueño. Algunos cerezos empiezan a florecer y asoman los narcisos. Ha sido un día de luz limpia y el mundo se muestra como celebración. 

Luego vino la lluvia, gentil; ya no lluvia de invierno, sino la luz y la frescura de un mundo que despierta. Todo canta a la vida: los edificios mojados vistos desde la ventana del autobús. Las luces encendidas. Gotas de agua brillando en los arbustos al caminar rumbo a casa. Veo la ciudad como por primera vez.

Hace siete años que falleció Rita Guerrero. De alguna forma, siempre parecerá ayer, y siempre parecerá imposible. Pero la melancolía, la serenidad con que he pasado el día absorta en su belleza, en el cariño de tanta gente cercana, hablan de que sí, ha pasado el tiempo y podemos celebrar la vida y la obra de Rita con un inmenso abrazo colectivo, con igualmente colectiva gratitud, sabiendo que sigue con nosotros.

Estos días se ha estrenado en el Festival de Cine de Guadalajara Rita, el documental, opera prima de Arturo Santana. Es un homenaje digno y fruto de amoroso trabajo. Lo vi en casa de Arturo en octubre pasado, y me entristece no estar en Guadalajara ahora, viéndolo junto con otros, con tanta gente que quiere y extraña a Rita, en la pantalla grande.

Llegando a casa me he puesto a ver los videos en vivo tras la proyección de la película. Me ha alegrado ver a los amigos, a la familia de Rita, a Aldo, al ya no tan pequeño Claudio, aunque la fecha tenga tristeza para nosotros. Arturo, Aldo y todos los que trabajaron en la película contra viento y marea de alguna manera han transmutado la tristeza del aniversario en celebración. Lo agradezco, y agradezco también haber podido escuchar, desde el otro lado del Atlántico, al público, sus propias historias sobre cómo sus vidas fueron tocadas por la música, y por la belleza, justamente, para la que Rita vivió.

Enlace a la página de Rita, El documental

Today feels almost like Spring. The snow storms (their light, the silence and whiteness) of a few days ago seem like a dream. Some cherry trees have started blooming and daffodils can be spotted here and there. It has been a day of pure light and the world is manifest as celebration. 

Later came the rain, gentle, no longer winter rain but the light and freshness of a world awakening. Everything is a song for life – the wet buildings seen from the bus window; the lights inside; raindrops gleaming on the bushes as I walk back home. I see the city as if for the first time. 

It’s been seven years since Rita Guerrero passed away. Somehow it will always feel like yesterday, and it will always seem impossible. But the melancholy and serenity in which I have spent the day, absorbed in its beauty and in the love of so many people close to me are saying that indeed time has passed, and we can celebrate Rita’s life and work in a huge collective embrace and equally collective gratitude, knowing that she’s still with us.

These days have seen the premiere of Rita, el documental, Arturo Santana’s opera prima, at Guadalajara’s Film Festival. It is a dignified homage and the fruit of loving work. I saw it at Arturo’s house last October, and I’m saddened not to be in Guadalajara now, watching it along with others, with so many people who love and miss Rita, in the big screen.

As I got back home I watched the live videos after the film was shown. I’ve been happy to see friends, Rita’s family, Aldo and Claudio (not so little anymore), even if this day holds sadness for us. Arturo, Aldo and all those who worked in the film against all odds have somehow transmuted the sadness of the anniversary into celebration. I am grateful, and I’m also grateful for having been able to listen to the audience from across the Atlantic – their stories about how their lives were touched by music, and by beauty, precisely – the beauty Rita lived for. 

Enlace a la página de Rita, El documental

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Published in: on March 11, 2018 at 10:27 pm  Comments (2)  

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2 CommentsLeave a comment

  1. Hola Adriana

    Mi nombre es Luis Franco y soy una de esas personas que fuimos tocadas por la música y la influencia de Rita y su banda.
    Esta mañana te busque en las redes sociales por que camino al trabajo me fui escuchando a Santa Sabina y sentí la necesidad de agradecer tu enorme contribución a su música, y por la hermosa forma de escribir que tienes. De corazón, gracias por tus letras, tus historias, el existencialismo que a muchos nos despertaste; y por todo lo que tu también nos has dejado en el eco de la voz de Rita.

    Que la tinta no se acabe Adriana.
    Saludos desde Sonora

    Luis F. Franco

    • Hola, Luis.
      Muchas gracias por tu mensaje, de todo corazón. Me alegró la mañana.
      No estoy en las redes sociales, pero me alegra que hayas escrito al blog.
      Sigue la tinta corriendo, está por salir mi cuarta novela, Ciudad doliente de Dios.
      Gracias a ti por escuchar a Santa, y por tu lectura.
      Un abrazo,
      Adriana


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